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LO QUE PREGUNTAN NUESTROS LOS CLIENTES

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Sabemos lo difícil que puede ser obtener un crédito para una vivienda, por lo que queremos brindarte la mejor información y recursos en todo momento. Aquí encontrarás las respuestas a algunas de las preguntas que más nos hacen nuestros clientes.

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¿DEBO OBTENER UN CRÉDITO DE TASA FIJA O DE TASA VARIABLE?

¿Cuál es la mejor opción entre una hipoteca de tasa fija y una hipoteca de tasa variable? No hay una respuesta correcta ya que no se puede predecir con certeza si la tasa de interés en a hipoteca aumentará o disminuirá. La decisión que tomé depende de su flexibilidad presupuestaria. A continuación examinaremos las diferencias primordiales entre los dos tipos de tasa.

Financiamiento de Tasa Fija

Una hipoteca de tasa fija implica que la tasa de interés será la misma durante el plazo de la hipoteca. La tasa de interés y los pagos mensuales son los mismos durante la duración del préstamo. El tiempo de duración se puede extender desde 6 meses hasta 25 años. Este tipo de tasa es adecuada para un individuo que busca pagar un presupuesto fijo y por un periodo especifico. De esta manera se evitan cambios en su presupuesto.

Financiamiento de Tasa Variable

Una hipoteca de tasa variable significa que la tasa de interes de su préstamo puede cambiar. La tasa variable fluctúa junto con el interés de base que ofrece el banco central nacional. Por ejemplo, el Banco de Canadá, los fondos federales de los Estados Unidos de América, la London Interbank Offered Rate (LIBOR), el Cambio Euro Interbank Offered (Euribor), etc.

En fin, la tasa de base refleja las condiciones del mercado, y su tasa de hipoteca variable combina un interés variable con un margen adicional. Por ejemplo, un tipo de interés variable podría tener una tasa de base + 1%, y tiene que renovar el contrato anualmente.

Un financiamiento de tasa variable es conveniente para personas con un presupuesto flexible, que no tienen miedo de tomar riesgos. El dueño de una casa puede elegir una tasa de interés variable con la esperanza de que la tasa de base disminuirá con el tiempo y de esa manera poder tomar ventaja de pagos reducidos. Al mismo tiempo, la tasa de interés variable puede aumentar causando que su pago mensual suba también. Mientras mas largo el plazo del préstamo, más arriesgado es el préstamo de tasa variable ya que hay más tiempo para que aumenten las tasas.

En conclusión, es imprevisible saber si la tasa aumentará o disminuirá.

Variaciones de la hipoteca de tasa variable

Los bancos suelen ofrecer fijar los pagos mensuales con un tipo de interés variable. En este sentido, si la tasa fluctúa, es la proporción de la participación y el capital que fluctúa dentro de los pagos mensuales. La suma total de los intereses pagados aumenta o disminuye en función de las fluctuaciones de la tasa de interés. En consecuencia, la amortización de los cambios de préstamos cambia, mas no el pago mensual.

La otra opción es pagar de más con el fin de poner un límite en el interés variable. En otras palabras, la tasa de interés puede aumentar pero nunca superara el límite establecido. De esta manera los prestatarios pagan para protegerse de un aumento de tarifas. Esto es una buena opción de la tasa variable para un prestatario normalmente atraído a un tipo de interés fijo.

Historia de la Tasa variable y la Tasa fija

Nadie puede predecir con certidumbre cómo fluctuara el mercado, aunque muchos pongan mucho esfuerzo y energía en esto. En el 1980, aquellos que optaron por un tipo de interés variable perdieron mucho dinero cuando la tasa de interés subió de forma muy rápida. En el 2007, los que habían optado por una tasa fija no pudieron sacarle provecho a las tasas mínimas de aquel tiempo. Estos ejemplos reflejan lo impredecibles que pueden ser las fluctuaciones del mercado en cuanto a las tasas de base.

Sin embargo podemos observar una regla general. Históricamente, los prestatarios que eligen un tipo de interés variable se beneficiaron la mayor parte del tiempo. La investigación del Dr. Moshe Milevsky de la Universidad de York demuestra que entre 1950 y 2007, era mejor optar por una tasa variable aproximadamente un 90% de las veces. Sin embargo, durante la crisis de crédito cuando el interés básico estaba su punto más bajo, es difícil creer que se cometería un error al bloquear la tasa de hipoteca con una tasa fija.

¿Cual préstamo hipotecario debería elegir?

El tipo de tasa que debe adoptar es determinado por el perfil del prestatario (incluyendo su presupuesto). Cambiar el tipo de tasa que usted escoge es posible, mas tiene que estar preparado a pagar una multa. Las mismas reglas se aplican si usted elige un préstamo hipotecario cerrado en lugar de un préstamo abierto. Tiene que tener cuidado en no apresurarse a hacer modificaciones rápidamente una vez que surjan fluctuaciones en las tasas de base. Suele ser que el valor de la multa para cambiar su tipo de tasa puede ser más elevado que no hacer un cambio.

Si tú presupuesto te permite, es más conveniente y preferible tomar un tipo de interés variable. Como vimos en el ejemplo arriba, la historia lo demuestra.

¿QUÉ ES UN CRÉDITO HIPOTECARIO DE ALTO RIESGO?

Una hipoteca subprime (de alto riesgo) tiene una tasa de interés más alta que una hipoteca tradicional. 
Las tasas de las hipotecas tradicionales son las tasas a las que los bancos y otros prestamistas hipotecarios le prestan dinero a los clientes con los mejores historiales de crédito. Las hipotecas tradicionales pueden ser préstamos de tasa fija o de tasa ajustable. Las hipotecas de alto riesgo suelen tener tasas ajustables (ARMs, por sus siglas en inglés). Por lo general, una hipoteca de alto riesgo es un préstamo que se ofrece a prestatarios potenciales con historiales de crédito perjudicados. La tasa de interés más elevada tiene la intención de compensar al prestamista por aceptar el mayor riesgo de otorgarles préstamos a este tipo de prestatarios. La tasa de interés sobre las ARM de alto riesgo y tradicionales, puede aumentar sustancialmente con el tiempo.

¿CUÁNDO DEBO REFINANCIAR?

Una de las mejores noticias que te pueden dar es que te han concedido por fin ese préstamo que habías solicitado. Supondrá un desahogo importante y, sobre todo, poder pagar esas facturas, deudas o gastos imprevistos sin que tu economía familiar se vea demasiado afectada. Sin embargo, a veces ocurre que no es posible cumplir con los plazos de devolución fijados. En este caso, tienes la opción de refinanciar tu préstamo. Vamos a ver en qué consiste esta operación.

¿Qué significa refinanciar un préstamo?

La refinanciación de un préstamo es la modificación y revisión del mismo para acogerse a mejores condiciones.

Se trata de una modalidad a la que los usuarios pueden recurrir en el caso de que necesiten retrasar, por cualquier motivo, el pago de su préstamo. Es más, la opción de refinanciar un préstamo personal es cada vez más frecuente, ya que permite beneficiarse de cuotas mensuales de devolución menores al ampliar el tiempo de pago.

Eso sí, hay que conocer bien los puntos positivos y negativos de esta fórmula. Acogerse al refinanciamiento de un préstamo implica que pagarás cuotas más bajas, pero también por más tiempo. Optar por una mensualidad más baja supondrá, asimismo, la generación de más intereses y, por ende, pagar más a la larga.

No es extraño que cada vez más personas se apunten a esta opción para pagar mensualidades más reducidas, pese a que la devolución total podría verse incrementada por las comisiones. Ya que entran en juego las circunstancias de cada uno, por supuesto hay a quienes les compensa.

¿Qué tipo de préstamos deberías refinanciar?

En este punto, cabe señalar qué tipo de préstamos para refinanciar deudas son los más convenientes. Eso sí, recuerda que también dependerá de la situación personal de cada individuo. Una de las modalidades más económicas y habituales para refinanciar un préstamo es usar un préstamo a largo plazo con un inmueble que actúe de garantía, es decir, los préstamos hipotecarios.

Y es que refinanciar un préstamo hipotecario es una posibilidad que puede considerarse seriamente para disfrutar de unas cuotas mensuales menos severas, aunque también más prolongadas en el tiempo. Por supuesto, esto también puede hacerse a la inversa, es decir, refinanciar la hipoteca para terminar de pagarla mucho antes de lo establecido previamente. No en vano, nadie quiere jubilarse arrastrando una hipoteca. Por ello, hay quienes optan por refinanciarla para poder ser pensionista sin esta carga. Eso sí, antes de decantarte por este método, es conveniente asegurarse de que, por liberarte en el futuro, no vas a complicarte demasiado el presente.

Pero no solo el préstamo hipotecario es susceptible de ser refinanciado, ya que también es posible optar por el refinanciamiento de préstamos personales a largo plazo y de una cantidad no muy alta. En este caso, podría significar un considerable ahorro de dinero y evitar el pago de comisiones e intereses indeseables.

¿Cuándo refinanciar préstamos?

Si te estás planteando recurrir a la refinanciación de tus préstamos, aquí te mostramos algunos supuestos para hacerlo. Es una buena idea si:

  • Quieres reducir tu préstamo hipotecario porque los tipos de interés han bajado.

  • Quieres reunificar tus deudas y agregar otros créditos más pequeños al de la hipoteca.

  • Deseas minimizar los riesgos de un préstamo a interés variable y ligarlo a un interés fijo.

  • Quieres consolidar tus deudas.

  • No puedes afrontar las altas cuotas mensuales y necesitas reducirlas para no pasar apuros económicos.

  • El valor de las cuotas de tu préstamo es superior al 40% de tus ingresos mensuales.

En el caso de que cumplas alguno de estos requisitos, es más que probable que la refinanciación del préstamo sea una opción que debas considerar.

¿Cuándo no refinanciar préstamos?

Por otro lado, es necesario recordar que revisar los acuerdos de tu préstamo con tu entidad para obtener una refinanciación del mismo no siempre es la mejor opción. Hay casos en los que no conviene, pues no olvides que refinanciar un préstamo conlleva ciertos gastos, aunque esté orientado a la mejora de las condiciones de tu crédito.

En este sentido, vamos a ver cuándo no es recomendable acogerse a esta modalidad:

  • Cuando no sea estrictamente necesario. Pregúntate qué quieres conseguir con la refinanciación de tu crédito y si tienes en realidad un motivo de peso para hacerlo.

  • Cuando tu objetivo es reducir el pago mensual simplemente para disponer de más dinero cada mes. Si es tu caso, no es aconsejable que lo hagas, pues deberías tener una visión a largo plazo.

  • Cuando las condiciones de la refinanciación son prácticamente las mismas o, incluso, entrañan más desventajas que beneficios. Si no es una necesidad imperiosa, la refinanciación no es para ti.

Si te estás preguntando qué gasto puede tener refinanciar un préstamo, dependerá de la entidad, si bien podemos decir que, en general, los costes asociados son: la compensación por cancelación anticipada, las comisiones de estudio y apertura del nuevo crédito, los gastos de vinculación, el pago al notario, etc. Por ello, es vital que sopeses si te compensa efectuar la nueva operación.

¿Qué más opciones tienes aparte de la refinanciación de préstamos?

La refinanciación de préstamos es una alternativa que siempre está ahí para aligerar la carga de las cuotas. Se trata de un método, por tanto, que permite afrontar mejor el pago de estas por ser de menor cuantía. Pero no es la única forma de sobrellevar la devolución de tu crédito, ya que tienes otras opciones a tu disposición muy interesantes

Su principal ventaja es que son rápidos, tanto en su solicitud como en su concesión. Puedes pedirlos cualquier día de la semana a cualquier hora y recibir el dinero en solo unos dias o semana según la complicidad económica del solicitante. Pero eso no es todo porque no tendrás que realizar engorrosos trámites para pedir tu crédito rápido y todo se realiza con la máxima transparencia. Tú eliges cuánto dinero quieres y cuándo deseas devolverlo.

Todo son facilidades, así que siempre está bien contar con una alternativa tan flexible y eficaz.

Contáctanos si tienes más preguntas sobre créditos hipotecarios o refinanciaciones.